Ministerio Infantil · Príncipe de Paz — Etobicoke
¡Hola! Soy Paz, tu palomita exploradora. Hoy leemos juntos una historia de la Biblia: Dios llama a Samuel (1 Samuel 3). Samuel era un niño ayudante en la casa de Dios… y una noche pasó algo increíble. ¡Abre bien tus oídos!
Cada noche, el niño Samuel dormía en la casa de Dios, cerquita del arca, mientras la lamparita de Dios seguía encendida. Todo estaba quieto y en silencio…
De pronto, una voz lo llamó: «¡Samuel!». Él se levantó corriendo y fue donde Elí: «¡Aquí estoy! Tú me llamaste». Pero Elí dijo: «Yo no te llamé, hijo. Vuelve a acostarte».
Samuel volvió a su cama… ¡y la voz lo llamó otra vez! Y luego otra vez más. La tercera vez, el anciano Elí entendió: ¡era Dios quien llamaba al niño Samuel!
Elí le dijo: «Vuelve a acostarte, y si te llama otra vez, responde: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”». Samuel volvió a su camita con el corazón latiendo fuerte.
Y Dios lo llamó de nuevo: «¡Samuel, Samuel!». Y Samuel respondió: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Dios le habló, y desde ese día Samuel fue su amigo y mensajero.
«Habla, Señor, que tu siervo escucha»
Primera de Samuel 3:10. Dios también habla a los niños que escuchan con el corazón.
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Historia: 1 Samuel 3 · Versículo: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 Samuel 3:10)